jueves, 19 de agosto de 2010

La Machín

Hay una cosa que odio,
- Un momento, un momento ¿Una?
- Bueno, cierto, más de una, pero
-Eh, eh. No, más de una no. La última vez que estuvimos hablando de esto fuimos capaces de elaborar una lista de varios cientos.... de miles de cosas que odias: los niños maleducados, los arcensores, el chándal, las coles de bruselas, las uñas sucias, no tener perro, el comistes, sorber babas o mocos, la ignorancia, tirar cosas al suelo, los conductores macarras, el amarillo, los pelos, la mahonesa, los coches tuneados, los domingos por la tarde, el aceite de sésamo, los curas afeminados, cualquier cosa fea, los dientes manchados de pintalabios, madrugar, el bipolarismo, los petardos, mis piernas, la tele, el frío, el calor, el ruibarbo, el exmarido de mi vecina, la resina de los pinos, los cambios, la rutina, el cine español, el partido socialista...
- Vale, vale, tienes razón. Vuelvo a empezar. Una de las tantas cosas que odio, de las varios cientos de miles de cosas que odio, es ir a algún sitio con las ideas muy claras, después de haber hecho los deberes y haber tomado una decisión educada y meditada, y encontrarme con una situación que me descoloca los esquemas mentales. Todo ello debido, por supuesto a mi estrecha y cuadriculada mente.
Llegué a la tienda de máquinas con la idea clara y meditada en la cabeza de lo que necesitaba después de años, no exagero, AÑOS de meditar y sopesar sobre cuánto necesito yo este artilugio y por fin había había llegado el momento de comprarlo, estoy hablando de esto:


Entruve en la tienda y anduve decidida hasta el pasillo de los  pequeños electrodomésticos (junto con las ferreterías, mis sitios favoritos del planeta) y allí estaban, esperándome. No son cacharros especialmente populares en España asíque solo había dos modelos; bastante potables, por cierto. Aprovechando que estaba allí me dí un agradable paseo para ver qué otros cacharritos había cerca. Como quien se da un paseo por la calle Lista, a ver qué hay en el escaparate de Armani, por puro vicio y ganas de ver cosas bonitas. Y me encontré con esto:
Sólo un poco menos de capacidad, igual potencia y además es también minipimer, bate, monta, espuma y de un color guinda monísimo, todo ello unos 60 euros más barato.
Fui a preguntarle a la dependienta, que era un encanto y me atendió divinamente, pero que no había batido un huevo en su vida, mucho menos podía darme información útil sobre qué máquina me convenía más. Pero igual que hace el Dr. House con sus ayudantes, allí la tuve una hora haciéndome de sparring, como una leona la tía. Se lo agradecí sobradamente comprándome también una heladera y contratando un segurito para la máquina amasadora, batidora, montadora, espumadora, rebanadora de un color guinda monísimo.
Mi próximo objeto de deseo:
o si no:


2 comentarios:

Titina dijo...

respecto a la foto del melocotón, uauuuuuuuuuuu!!!!!!!!!!!!!!!!!!
y la machin es como de star trek, me encanta.

LN dijo...

jelou??? entonces el color guinda...la verdad es que tiene pinta de star trek,como dice la-cuseta (se supone que en catalán prima es prima y no me parece nada cuco así que eso).

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