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domingo, 11 de abril de 2010

Macarons de Oriol Balaguer,

Para Marichu, que por fin ha dicho HOLA

Por fin algo decente;
de chocolate
de frutas rojas y pétalos de rosa
de caramelo y mango

sábado, 20 de marzo de 2010

Lucrecia en el País de las Maravillas

Me han mandado a trabajar a la sucursal que está al otro lado del espejo. Tanto es así que ya sé quién es Alicia, y el gato y la reina y el sombrerero. Ya sé lo que significa todo. Ya sé lo que querías decirme Lewis.

Además la sucursal está a unos 300 metros de la tienda de Oriol Balaguer en Madrid: o es el destino o una inmensa cantidad de mala leche porque sigo a régimen, aunque yo las penas me las curo con azúcar y últimamente necesito sobredosis.

A pesar de ello, me paso el día subida en una máquina infernal que me hace correr y tengo agujetas en el abdomen como hace lo menos un año que no tenía. Hace un rato me he sentado y me ha hecho falta un juego de poleas para volver a ponerme en pie. A ver si en lugar de coger otros diez kilos, me convierto de una vez en la mujer biónica.

Existe otra interesante conexión entre Alicia y uno de mis cocineros favoritos, Heston Blumenthal que en un experimento televisivo replicó alguna de las recetas del famoso libro de Carroll. Creo que está en Youtube, http://www.youtube.com/watch?v=xIzd2nZxGqM por si a alguien le interesa (...) Si, ahí estaba.



La tarta, riquísima: chocolate, vainillay y toffee, y como era de esperar interesante juego de texturas. En general, el 50% de la excelencia de un postre radica en la textura.

Me he propuesto probar algo cada mes, si mis finanzas y mi cuerpo serrano me lo permiten.

Otra de las virtudes de la tarta es el tamaño, como para dos o tres (mi medida del dulce); claro que a 26 euros nos sale a casi 9 rupias la porción en el mejor de los casos, no está mal para un trozo de tarta y unas horas menos de vida (por la cantidad de azúcar, lo digo).
Asique se la he regalado a mamá que le servirá para el postre y para ella sola (medida Moronati del dulce) y yo la cato para poner aquí mi impresión. De hecho a mamá parece que el azúcar le alarga la vida, ¿he dicho alarga o alegra? - igual que los cigarrillos y la falta de agua, extraña genética.
Ya sabe a dónde ir a buscar el postre cuando vaya a Barcelona.

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