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martes, 16 de agosto de 2011

Decimosexto día de verano - ¿Que me coma qué?

Yo no me como un filete. En estos días de calor extremo, vagancia extrema y necesidad de un mínimo esfuerzo y una máxima efectividad, lo mejor que se me ocurre es vivir del sandwich y del cuento.
Si el pan es integral me quedo bastante tranquila con el uso de las calorias y el contenido en fibra.
Ya sé que el aspecto es un poco extraño pero es mi primer sandwich, tengo que cogerle el punto
Es importante incluir una buena dosis de proteína en todas las comidas. Dos rebanadas de pan con una lonchita de pavo o de salmón nos asegura estar de vuelta en la cocina dentro de 30 minutos para hacer otro sandwich con dos rebanadas de pan y una miseria en medio. Lo correcto es aprovechar las rebanadas de pan para poner un montón de cosas en medio y que podamos comer el sandwich entre dos o por lo menos que no volvamos a la cocina a comer más pan hasta mañana o pasado.
Yo lo como sin huevo porque así se sostiene mejor, no tienes el lío de la yema y se come muy bien con las manos
Sandwich Club "a la mode"
Dos rebanadas de pan integral contundente y artesano
3 lonchas de bacon
6 lonchas de jamon cocido, lacón o pavo
2 lonchas de queso (el que más guste)
4 rodajas de tomate
Lechuga
1 huevo (a la plancha o en tortilla o cocido)
Mayonesa
Mantequilla para tostar el pan

sábado, 1 de mayo de 2010

¿Qué hago con lo que me sobra?

¿Qué pasa si a la receta clásica de una quiche, le añadimos queso Philadelphia como a una tarta de queso?Que el relleno queda menos tortillero (eggy) y más cremoso. A la masa que me sobró de la quiche de boletus del otro día le he dado uso fabricando una mezcla de queso crema, nata y un par de huevos, esta vez en lugar de algo suntuoso y exótico le he puesto jamón de york para que se la coma Pati, que, aunque no es mala comedora comparada con mucha gente de su edad, ya tiene sus manías. No tengo mucho que contar últimamente, gracias adiós. A lo mejor eso quiere decir que por fin he aceptado que el mundo es como es y que por mucho que me moleste, quejándome no lo voy a cambiar. Que nuestra clase política es una panda de borregos corrutos (José Blanco dixit y pixit) y nada que yo escriba aquí va a influir en la mejora del sistema. Que mis traumas infantiles, que son muchos y profundos no se solucionarán por mucho que intente vengarme de la falta de empatía y  habilidad de mis progenitores, Que mis profesores de derecho son simples licenciados en derecho y precisamente por ello tendentes al estupidismo y a la pobreza semántica. Que mis empleadores se morirán cuando se tengan que morir y no cuando yo lo desee fervientemente. En definitiva que, en contra de lo que creen los argentinos, hablar sobre tus problemas no los soluciona, pero si te deprime aún más. Para contrarestarlos, lo mejor, creo, es mover el culo y dejar la mente en blanco. Para ello, yo cocino y hago deporte.
Mientras tanto, estoy intentando encontrar la manera de aparezca en las fotos las imágenes que tengo en la cabeza. Pero no es fácil. Primero por la luz, creo que en el cerebro tengo imágenes iluminadas por luz blanca de foco, un foco que creo cuesta lo mismo que un año en la facultad de medicina de Harvard o casi. Y veo que no soy capaz de encontrar la manera de duplicarlo. Incluso unas fotos que tengo por ahí guardadas que están bastante quemadas de luz, no me sirven porque acaban de encajar en mi idea. Lo siguiente es el estilismo, que se divide a su vez en dos cuestiones distintas.
Por un lado, los recipientes y artilugios. No tengo los cacharritos que yo quisiera tener. Estoy en proceso desesperado de conseguir algunos pero no es fácil porque en esta parte del mundo, por raro que me parezca, hay una considerable limitación en la disponibilidad de determinadas cosas, y también el mercado es muy estrecho. ¿De qué hablo? Hablo de que en otros sitios, tanto en la vieja Europa como en América la Nueva, existe siempre la posiblidad de ir a mercadillos y ferias y hacerse con los tesoros que otros desechan. En España solo tenemos el Corte Inglés - la mejor tienda del mundo en muchos aspectos - pero se me queda un pelín estrecha. Y por otro lado de la disposición. Creo que algo he conseguido en esta seria con el tenedor y los tomatitos pero no acabo de estar satisfecha, no estoy consiguiendo los encuadres y los dibujos que en realidad ando buscando. No sé si será o no evidente pero no se me ocurre nada que contar hoy así que voy a contar alguna o algunas tonterías que se me ocurran y listo. Simplemente para no dejar las fotos solas, que dan como pereza y así hago un poco de terapia. Esta seman pasada ha estado en el programa de Oprah la novia del John Edwards, el candidato que lo fue a la presidencia de los EEUU y al que pillaron engañando a su propia, que además estaba malita de cáncer y con tenía 4 hijos, con una rubia delgadita con aspecto de putón. Es muy interesante y revela hasta qué punto es desviada y retorcida la naturaleza humana.

¿Cómo se sostiene que la amiga de un hombre casado hable permanentemente de la sinceridad, la honestidad y la verdad? Es gente como esta golfa trepadora y lividinosa la que da mal nombre a la especie, ella y el senador Edwards, que espero que ya no no sea senador ni ninguna otra cosa. Además espero que ella muera al mismo fuego que ha matado, que la devore una sífilis y que si un día acaba viviendo con su encantador novio, el la engañe con otra a´ún más golfa que ella. Cambio de tercio. He decidido dejar de editar mi lista de películas, gracias al cielo, porque me estaba volviendo loca. Yo solo veo la tele a horas muy extrañas, a las 6 de la mañana mientras me tomo el café veo un reality americano que veia cuando vivia en Amerilandia, "COPS" que, mitad por la nostalgia, mitad por el morbo (ya había dicho que soy una morbosa, no es ninguna revelación), me divierte bastante; es muy curioso lo profundamente paleta que es la Amércia profunda, igual que cualquier país en su versión profunda, supongo. Y a horas estúpidas de la noche, si por culpa de mi hija o de mi presidenta, las dos se llaman Patricia curiosamente, no puedo dormir. La úlitma noche de desvelo estuve viendo A propósito de Henry y me dí cuenta de que esa película la habré visto varios cientos de veces y no me cansa, y ya puestos, me dí cuenta de que Harrison Ford tiene la horrible costumbre de aparecer en muchas de esas películas que no me cansan y que son precisamente las que incluyo en mi lista. En ese momento me dí cuenta de que la lista sería demasiado larga y de que iba a seguir sempiternamente recordando alguna película que no me canso de ver y que no había incluido en mi lista. Así que decidí olvidarme de la lista, más bien olvidarme de seguir editándola.¿Cuento una cosa graciosa?

Todo el mundo sabe que yo no creo en nada más que en el poder de la determinación y el trabajo duro. No creo en ratones dentales ni crucifijos, ni vampiros ni embarazos del espíritu santo, ni en hadas; los reyes magos no existen ni existe buda ni bisnú ni dios ni virgen ni ná. El otro día mandé un correo de esos de "pida usté un deseo y mande este correo a 158 personas en los próximos 50 minutos". Nunca lo hago, nunca, nunca; sólo el otro día. Pues al cabo de 24 horas se había cumplido mi deseo.
¿Fue casualidad?
Lo que pasó ¿Habría pasado en cualquier caso?
¿Fue el poder de mi mente que estaba fuertemente anclado en la idea del deseo que había pedido?
¿Debería tentar a la suerte y volver a probar o debería dejar a las fuerzas de la naturaleza en paz y agradecer el gesto?
Mañana voy a correr. Reportaré aquí el resultado. Me han robado el móvil. No me sobra nada más.

sábado, 27 de febrero de 2010

Desayuno de domingo

En este blog las peticiones no pasan desapercibidas.
Una de las leyendas que cuenta el origen de los Benedict (por favor no les digan Benedictine) y mi favorita dice que Lemuel Benedict, un trader de Wall Street, llegó una mañana de 1894 al restaurante del Waldorf con una resaca horrorosa (hoy en día los bolseros esnifan y no tienen resaca) y le pidió al maitre d'hotel una combinación reparadora de huevo escalfado, jamón y salsa holandesa sobre una tostada. El jefe de sala se prendó del plato y lo incluyó en la carta del Waldorf y sin saberlo hizo historia gourmet. Yo siempre creí que era un invento de Nueva Orleans...
Los huevos Benedict se componen de:
- Muffin (inglés)*
- loncha gruesa de jamón cocido
- huevo escalfado
- salsa holandesa
Cuando yo era pequeña quería ser cocinera asíque pasaba todo el tiempo posible hablando de recetas, leyendo libros de cocina y buscando la oportunidad de entrar en el mundillo (no, yo tampoco sé qué coño hago en banesto vendiendo fondos de inversión, en realidad sí lo sé pero hoy estamos aquí para hacer huevos, no terapia) y recuerdo que hablando un día con el encargado del Mallorca de Alberto Alcocer me explicaba que el secreto de la holandesa estaba en la temperatura: todos los ingredientes tienen que estar a la misma temperatura, más bien templadito.
Para la holandesa es fundamental - excepto, como siempre para expertos en la materia, batir los ingredientes al baño maría, si no, es fácil, muy fácil que se corte - ya tuvimos una sesión sobre los principios de la emulsión y los huevos.

Para la holandesa:
Yemas
Sal
Vinagre o vino blanco
Mantequilla derretida
Se mezclan en un bol al baño María las yemas (1 o 2 según la cantidad que queramos preparar) con el vino blanco o el vinagre o zumo de limón o mezcla de todos y la sal. Empezamos a batir con una barilla y vamos echando la mantequilla derretida poco a poco. ¿Las cantidades? Ello mismo te va diciendo.... Hay que ir probando. Es importante el punto de acidez asíque el vinagre o el limón o el vino (yo la he hecho con una mezcla de vinagre y vino blanco) estén en proporción adecuada. Yo, como prevención, he calentado el vino blanco un poco en micro-ondas para evitar sustos. Haciendo esto al baño maría y tal y como lo he contado no debería haber mayor problema. Luego se puede dejar la salsa en el mismo baño mientras se hace el huevo. O, casi mejor, tener el huevo hecho con antelación y en el momento de servir se hace la salsa. Cuidado con dejar la salsa demasiado cerca de la cocina al calor, se corta.
El jamón y el muffin se compran asíque no tienen complicación ninguna. Es probable que algún día hagamos muffins o crumpets o scones o alguna o todas las delicias del desayuno inglés más tradicional. Por supuesto el jamón se puede sustituir por pavo, por bacon, por salmón ahumado. Todas esas combinaciones son absolutamente deliciosas.
El muffin se puede sustituir por tostada de pan, o un bollo de hamburguesa o un pan de leche o suizo o croissant o cualquier versión de pan o bollo que a uno se le ocurra. Aprovecho para recordar que es la única parte carbohidrática o carbohidrotosa del plato y que eliminándolo se consigue un fantástico plato hiperprotéico ideal para cualquier dieta. Yo me he comido mi elaboración sin el pan, que se ha comido Pati untado con mantequilla y un Neskuik.
Par el huevo escalfado, preparar un cacito con agua y un chorrete de vinagre, no demasiado abundante. Esperar a que el agua esté hirviendo con alegría; entonces echar el huevo y vigilarlo como un halcón, espumadera en mano para ir "dirigiéndolo" y que no se desparrame mucho la clara (en cualquier caso, cuanto más fresco sea el huevo más fácil resultará el proceso y cuanto más viejo, más difícil será controlar el desparrame en cuestión)





He aquí el escalfeitor. Es imposible sacar el huevo del agua sin llevarse algo del líquido elemento asíque lo mejor es colocarlo en el plato y eliminar el agua con un papel de cocina.
Sólo queda tostar el pan o el muffin, colocar el jamón, el huevo, cubrirlo todo con la salsa, espolvorear perejil o cebollino y disfrutar como un enano sentado en un caldero lleno de oro.
*¿porqué pongo inglés entre paréntesis? Porque en inglaterra un muffin es un panecillo más o menos plano que se come en la merienda tostado con mantequilla y mermelada. En América un muffin es una madalena sin g y es el muffin inglés el que se corresponde con el de la receta de hoy.

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